viernes, 8 de enero de 2016

Club de lectura. El amor en los tiempos del cólera y Del color de la leche

Dende que comezou o curso escolar, os participantes do noso Club de Lectura téñense asomado a dúas lecturas moi diferentes: en primeiro lugar a todo un clásico da literatura hispanoamericana, El amor en los tiempos del cólera, do gran Gabriel García Márquez, ao que seguiu a existosa novela de Nell Leyshon Del color de la leche, premiada en 2014 como o mellor libro do ano polo gremio de libreiros de Madrid. Aquí vos deixamos as reflexións - como sempre interesantísimas - de Marila Ruíz, a coordinadora do Club:

El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, y Del color de la leche, de Nell Leyshon.
García Márquez, y en especial esta obra, ha sido desde que lo conocí una de mis patrias más amadas en este mundo que llamamos literatura (con la excepción del despropósito final que sólo puedo calificar de senil, Memoria de mis putas tristes). Su narración envolvente, las vidas que se engarzan y se sueltan de nuevo con una delicadeza que casi parece azar y es, en cambio, maestría, los personajes inolvidables como Fermina Daza y Florentino Ariza, el aire pesado del Caribe, el sopor húmedo en el río, tanto deseo de encontrar amor en tiempos en los que no parece haber más que migajas de amor… Es un libro magnífico, un viaje inolvidable. Y sin embargo…

… Sin embargo, justo después en el Club hemos leído Del color de la leche y, de repente, sin entender muy bien qué estaba sucediendo, el gigante se me volvió un algo acartonado, un algo falso, un algo insulso y ya consabido. Porque el pequeño Del color de la leche palpita desde su primera frase con una frescura narrativa inusual, una precisión insobornable en la que nada falta ni nada sobra en la voz de una protagonista, Mary, que nos cuenta quién fue ella, y por qué fue así, y a quien creemos, sin reservas. Esta obra me reconcilia con la literatura por su verdad inspirada e inspiradora, tanta belleza que no sé si la autora podrá volver a estar a la altura de sí misma, como le sucedió a Saint Exupery con El principito. A quién le importa. Uno y otro son ahora reales, tanto que a lo largo de la tertulia una participante comentó “¿Os habéis dado cuenta? En el libro anterior siempre hablábamos de García Márquez, en este libro sólo hablamos de Mary, ni una vez hemos mencionado a la autora”.  
En cuanto a las opiniones de quienes asisten al Club, ha habido más gustos que disgustos en ambos casos. Del clásico de García Márquez se habló bien y con entusiasmo, con discusiones interesantes y alguna objeción que se diluía siempre en la maestría global del texto. De del color de la leche se habló en general con una enorme emoción, exceptuando un par de objeciones de rechazo completo ante un texto tan simplista en apariencia… Ustedes lean y juzguen, cualquiera de los dos merece la pena, aunque es un merecimiento diferente y yo me quedo, sin dudar, con el segundo. David contra Goliat, una honda, una piedra, simplemente.
 Marila Ruiz

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